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La Asertividad: ¿Cómo vivir expresando lo que sientes?

Las relaciones sociales se enmarcan en una serie de reglas con las que se suele determinar cómo las personas interactúan entre sí. Los seres humanos suelen invertir un gran porcentaje de su tiempo relacionándose con otros individuos, ya sea con amigos, pareja o compañeros de clases y trabajo; además, este hecho contribuye de manera importante en el desarrollo personal y social. A partir de esta interacción, se definen los límites dentro de los cuales cada persona puede realizar diversas solicitudes o exigencias a otras, y cómo estos últimos les proporcionan una respuesta.

La asertividad

Es normal que alguien desee no atender a lo que otro le pide, pero en muchas ocasiones no se atreven a negarse ante sus solicitudes y terminan accediendo, de mala gana, a exigencias ajenas. Por el contrario, hay quienes no pueden controlar sus emociones y terminan manifestándose de manera descontrolada, desmedida y violenta, tan sólo para dar a conocer su posición negativa ante las peticiones que le hayan sido realizadas. Ambos comportamientos suponen reacciones contraproducentes, no sólo para la persona que actúa de esa manera, pues también perjudican las relaciones con las otras personas involucradas.

En este sentido, existe una tercera alternativa de comportamiento, basada en el respeto tanto del ser mismo como de los demás, en la que el trato justo proporciona un escenario comunicacional que permita a todos expresar lo que verdaderamente quieren o desean hacer, con la principal intención de crear un ambiente de respeto y entendimiento hacia las ideas ajenas. Esta vía alterna e ideal se conoce como la asertividad.

¿Qué es la comunicación asertiva?

La comunicación asertiva es aquella que se desarrolla en el marco de la afirmación y respeto de los derechos propios, al margen de cualquier tipo de manipulación que pudiera existir por parte de las demás personas, aun cuando no exista ninguna mala intención. Las personas asertivas tienen la habilidad de poder expresar lo que realmente sienten en cualquier circunstancia, sin sucumbir pasivamente a los requerimientos de terceros, ni recurrir a comportamientos inadecuados que menoscaben la integridad de otras personas.

La asertividad forma parte de las cualidades que puede tener todo ser humano para sentirse bien consigo mismo. Aquellos que gozan de una forma de vida asertiva tienen la capacidad de aumentar su autoestima, desempeñarse de mejor manera en el ámbito académico y profesional, y tratar con respeto a sus pares; las personas asertivas logran comunicar, sin ningún tipo de impedimentos, sus verdaderos sentimientos, sin que esto signifique incurrir en algún daño a otras personas. Con esto se puede lograr además, una notable mejoría en todas las relaciones sociales, debido a que el individuo se siente seguro de sí mismo, siendo capaz de actuar de manera agradable ante su entorno.

Los valores propios de cada persona, como la honestidad, la lealtad y la honradez, determinan cómo se dirige a aquellos quienes integran su círculo social. Surgen así dos tipos de comunicación interpersonal de los que todos pueden ser partícipes, colocando a la comunicación asertiva en un punto medio entre estos, que son: la comunicación pasiva y la comunicación agresiva.

La comunicación pasiva no es más que aquella en la que las personas se ubican a sí mismos por debajo de los demás, lo cual les impulsa a reprimir sus sentimientos y emociones, no defender sus intereses y actuar de manera complaciente. Este tipo de comunicación es característica en individuos con baja autoestima, que están seguros de que la única manera de garantizar el éxito de sus relaciones sociales, es accediendo ante cualquier petición y callando sus verdaderas opiniones en cualquier circunstancia.

Por el contrario, la comunicación agresiva se presenta cuando una persona no se deja manipular por nadie más, pero a costa de demostrar una actitud de supremacía. Dejan a un lado los sentimientos de los demás y se expresan a través de gritos, amenazas y agresiones. Si bien es cierto, estas personas tienen el camino más fácil al momento de alcanzar un objetivo pero, como consecuencia de sus actos, generalmente nadie quiere acompañarlos.

A medio camino, entre la comunicación pasiva y la agresiva, encontramos la comunicación asertiva, con la que todos pueden alcanzar sus objetivos, expresar sus ideas, sentimientos y opiniones, pero de manera sensata, con un alto nivel de madurez, conciencia y responsabilidad, haciéndose respetar pero a su vez reconociendo el valor del que gozan las ideas, sentimientos y opiniones de quienes forman parte de su entorno.

Las personas asertivas también cuentan con la capacidad de poder expresarse sobre sí mismos, sin el temor a ser juzgados; a pedir ayuda, sin el miedo a ser rechazados; a contradecir las acciones de los demás cuando las considere inadecuadas y a exigir explicaciones sobre las cosas con las que no estén de acuerdo, teniendo la seguridad de que está en su pleno derecho; y, entre otras cosas, poder negarse a peticiones que se encuentren fuera de su alcance, ya sea por falta de disponibilidad tanto como por la no disposición a hacerlo.

¿Por qué existen personas no asertivas?

Tal como sucede con todas las cualidades de la personalidad, la formación del carácter ocurre desde la infancia temprana hasta ya entrada la adultez. Durante este periodo, el individuo pudo haber atravesado por episodios de conductas asertivas que, por una razón u otra, no resultaron ser tan positivas como lo esperaba.

Todo puede comenzar desde que se es tan solo un niño. Por un lado, los niños podrían no haber contado con una enseñanza por parte de sus padres en relación a desarrollar una conducta asertiva, de la cual fueron careciendo con el pasar del tiempo. De igual forma, muchos niños actúan desinteresadamente por naturaleza, por ser este un gesto que les nace de forma espontánea, pero es posible que los adultos hayan reprimido este comportamiento al interpretarlo de alguna manera negativa; con esto el niño entiende, equivocadamente, que sus acciones son erróneas, y procede a cambiar su comportamiento, cuando este era en realidad el apropiado.

Similarmente, juega un rol importante la respuesta que otras personas tengan ante el comportamiento asertivo de los demás. Cuando alguien actúa asertivamente, pero la reacción por parte de la otra persona no es la esperada, el individuo comienza a autocuestionarse y termina por concluir que no vale la pena proceder de esa manera (que realmente es la adecuada). En este mismo sentido, también puede ocurrir que los gestos de aprobación se hayan dado pero la persona no se dio cuenta de ellos, por lo que no logrará reconocer el valor de su comportamiento asertivo, y terminará restando importancia a su desarrollo.

Otro motivo por el cual una persona no puede llegar a ser asertiva, se refiere al refuerzo de comportamientos pasivos o agresivos cuando dichas conductas surten un mayor efecto ante los demás. Por ejemplo, actuar de manera tímida, sumisa y complaciente, otorgaría al individuo una imagen de persona buena y colaboradora, que tendría siempre el apoyo y protección de otros. Por otra parte, una conducta agresiva permite al individuo hacerse notar como alguien superior, al que seguramente nadie le negaría su atención. En ambos casos, la personalidad asertiva queda totalmente desatendida.

El entorno en el que se desenvuelve la persona también afecta el desarrollo de su personalidad. Las conductas asertivas no pueden ser puestas en práctica cuando no ha habido un óptimo desarrollo de las habilidades sociales. Llevar una vida solitaria, apartada del resto del mundo, es una razón suficiente para no lograr identificar el comportamiento correcto ante determinadas situaciones, por lo cual es imposible determinar con exactitud cómo tratar a los demás. Esto también ocasiona que el individuo no pueda comprender cómo debe ser tratado él cuando se ve inmerso en alguna interacción social a la que no está acostumbrado, por lo cual corre el riesgo de convertirse en alguien sumiso y fácilmente manipulable.

Es importante tomar en cuenta también que la asertividad puede estar determinada por otros factores sobre los cuales la persona no tiene pleno dominio, como por ejemplo las condiciones culturales de la persona, en cuyo contexto quizá no sea posible desarrollar una conducta asertiva, ya que no gozan de la libertades necesarias para hacerlo, y esto impide el pleno y óptimo desarrollo de relaciones sociales.

Características de la asertividad

Es muy fácil saber cuándo una persona practica la asertividad. Basta con identificar algunas de las siguientes características en su comportamiento:

  • Es capaz de defender sus propios derechos e intereses, sin incurrir en violaciones de los derechos e intereses de otras personas. De este modo puede establecer su posición o punto de vista en cualquier circunstancia que se presente en sus relaciones interpersonales.
  • Se siente con la suficiente confianza de expresar libremente sus opiniones, sin el temor de ser rechazado por su forma de pensar.
  • Puede manejar con calma cualquier situación que se le presente, consiguiendo siempre las palabras adecuadas, de manera espontánea y con la capacidad de influir positivamente en los demás.
  • Sabe determinar y satisfacer sus propias necesidades, sin permitir que otros se aprovechen de ella.
  • Puede reconocer sin inconvenientes cuando alguien más tiene la razón, sin perder la confianza en sí mismo ni disminuir su autoestima.
  • Puede decir “No” a aquellas solicitudes que no puede o no desea atender, sin sentirse culpable ni pensar que ha hecho algo indebido y actuado de manera egoísta.
  • Logra sentirse siempre satisfecho con sus acciones y los resultados que consigue.

Ventajas de la asertividad

Cuando una persona comienza a tomar una actitud asertiva, esto repercute positivamente en todos los aspectos de su vida que sean determinados por las consecuencias de sus relaciones sociales. La asertividad proporciona a los individuos una serie de derechos básicos que contribuyen a reducir cualquier efecto negativo producto de sus decisiones, y que se convierten en grandes ventajas para ellos y su desarrollo personal.

Dichas ventajas son:

  • Ser tratados de manera respetuosa, con lo que se garantiza un trato digno y dentro de los límites aceptables en el marco de las relaciones interpersonales.
  • Pedir la ayuda y apoyo emocional que requieran, además de tener la capacidad de aceptar humildemente que en algún momento pueden necesitarlo.
  • Determinar sus propias necesidades y objetivos, acorde a sus deseos, sin sentir que algo o alguien más pueda impedirles cumplir con las metas que se han propuesto.
  • Poder decir “no” siempre que lo desee, ya sea a causa de no poder atender las solicitudes realizadas, o simplemente por no tener la disposición de hacerlo, sin pensar que han incurrido en alguna falta ni sentirse culpables por ello.
  • Pedir toda la información que requieran saber, así como las explicaciones que necesiten, teniendo la certeza de que sus solicitudes serán atendidas.
  • Tener la libertad de disfrutar de todas y cada una de las acciones que decidan emprender.
  • Poder juzgarse a sí mismos, autoevaluando sus propios actos, sin que las opiniones o juicios de terceras personas afecten su manera de ver las cosas ni la satisfacción que puedan sentir.
  • Poder reservarse cualquier tipo de explicaciones en relación a sus comportamientos, acciones y decisiones.
  • Estar plenamente satisfechos con su manera de ser, sin sentirse obligados a buscar la perfección en cada uno de sus actos.
  • Poder expresar libremente sus pensamientos, ideas, opiniones y demás comentarios sobre cualquier asunto de su interés, sin tener que considerar factores ajenos que le obliguen a cohibirse, siempre y cuando se mantenga el respeto por las opiniones de otros.
  • Tener el derecho de rectificar y cambiar cualquier aspecto de sus vidas, sin temor a ser criticados por las decisiones tomadas en ese sentido.
  • Ser capaces de pedir todo aquello que sientan la necesidad o quieran tener, pero siendo plenamente conscientes de que esto puede serles negado.
  • Sentirse libres de cometer errores y poder rectificar para subsanar aquello que hayan dañado.
  • Actuar de manera libre e independiente, sin que nada ni nadie menoscabe su derecho a ser como quieran ser, cuidando respetar los derechos de los demás.
  • Sentir que tienen la capacidad de triunfar en cualquier ámbito en el que decidan incursionar, preocupándose sólo por aquellas acciones y decisiones que le afecten directamente.
  • Poder decidir si prestan algún tipo de ayuda a los demás, sin sentirse acusados por nadie en caso de negarse a hacerlo, sea cuales sean los motivos para tal decisión.

Al cumplirse cada uno de estos preceptos, las personas pueden contar con el privilegio de mejorar sus capacidades para expresarse y comunicarse de manera abierta, cambiar positivamente la imagen que tienen los demás sobre ellas, aumentar su habilidad para negociar o llegar a acuerdos que favorezcan a todos por igual, encontrando la solución a cualquier tipo de conflictos.

¿Cómo vivir expresando lo que sientes?

La clave de la asertividad está precisamente en poder expresar siempre lo que sientes, de manera libre, íntegra y completa. Sin embargo, en ocasiones no es tan fácil como parece, debido a que convertirse en alguien asertivo implica asumir cambios conductuales que quizá nunca habían sido adoptados.

En primera instancia, se debe ser consciente de qué es lo que se desea lograr, tener objetivos definidos y claros, de manera que sea más sencillo determinar cómo actuar. ¿Quieres dar a conocer tu opinión sin miedo a ser juzgado? ¿O quieres más bien dejar de decir “sí” cuando en realidad quieres decir “no”? Una vez que se haya establecido la meta, se debe trabajar en función de alcanzarla, siendo consciente de que la perseverancia será un factor primordial que no puede descartarse.

Las personas asertivas se comunican en primera persona. Hacer esto no es una señal de autoritarismo, sino más bien de confianza en ti mismo. De esta manera, se da a entender que las opiniones emitidas son firmes, analizadas desde tu propia perspectiva. Dichas opiniones deben venir acompañadas de argumentos. No es posible una correcta transmisión de las ideas si no están justificadas de forma lógica y además no respeta la posición de todos los involucrados, ya que no estarías actuando con asertividad y pudieras ser tomado como un simple manipulador. Obviamente esto también es válido cuando hablamos con otras personas no asertivas: si lo que dicen va en contra de tus deseos y principios, no puedes permitir que te manipulen.

Cuando el debate de ideas se realice en presencia de otras personas no asertivas, seguramente te encontrarás con opiniones opuestas a las tuyas y un fuerte rechazo a lo que piensas. Este es el momento en que debes actuar con mayor asertividad, mostrando un completo respeto hacia los otros. La tolerancia es fundamental cuando no hay coincidencias de pensamiento; quizá simplemente no te entiendan por completo, así que este valor debe prevalecer, mientras se establece una nueva forma de llegar a un acuerdo.

La asertividad no debe confundirse con la soberbia o el egoísmo. Cuando, motivado a razones personales, decimos “no” a alguien que acude a nosotros, tal decisión debería ser interpretada como una conducta asertiva, pero esto no es así cuando ese “no” obedece deliberadamente a pensamientos o acciones malintencionadas hacia la otra persona. Esa actitud definitivamente no es asertiva. La asertividad se fundamenta en una actitud natural, basada en principios y establecida en la propia convicción de que se está haciendo lo moralmente correcto.

Con todo esto, se puede asegurar que hay aspectos de la vida en los que se es asertivo y otros en los que no. Así que las medidas a tomar deber estar enfocadas en reforzar aquellas conductas asertivas que ya formen parte de ti y, a su vez, adoptar nuevas conductas que te permitan mejorar tus relaciones sociales, pero estableciendo los límites que sean necesarios, basados en las propias creencias y convicciones. Es aconsejable escuchar a los demás, ya que posiblemente las palabras de otras personas contengan buenos consejos para la vida; o en ocasiones todo lo contrario entonces en ese caso, siéntete libre de rechazarlos, de buena manera y procurando no ofender a nadie.

La asertividad en la psicología

Aunque la psicología como ciencia no ha profundizado demasiado en estudios sobre la asertividad, al tratarse de una cualidad propia de la personalidad humana, sí se puede hablar de algunas técnicas que ayudan a estabilizar la situación psicológica de aquellos individuos que desean actuar de manera asertiva.

Estas técnicas son muy útiles cuando nos encontramos en situaciones de tensión en las que estén involucradas otras personas y estas utilicen una comunicación no asertiva para imponer sus ideas sobre las nuestras. El individuo debe estar preparado para recurrir a ellas, con la intención de superar las dificultades.

Técnica del disco rayado

Es muy probable que la otra persona no quiera escuchar razones de ningún tipo, ya sea por sentir que tiene la razón o, por el contrario, al creer que se le quiere hacer pensar de una manera determinada en contraposición a sus ideas. La técnica del disco rayado se fundamenta en la repetición calmada y constante de lo que queremos hacerle ver o darle a conocer, procurando que esto se haga utilizando un tono conciliador y evitando las discusiones.

Técnica del banco de niebla

Cuando la otra persona tenga parte de razón en lo que dice, se puede recurrir a la técnica del banco de niebla. A través de esta técnica se puede reconocer su opinión como algo válido pero no completamente firme. Así se puede ir escalando poco a poco en el progreso por la consecución de los objetivos, evitando que las discusiones se compliquen más de la cuenta.

Técnica de la aceptación negativa

La técnica de la aceptación negativa nos permitirá evaluarnos a nosotros mismos, permitiendo la aceptación responsable de los errores, a través de las críticas realizadas por los demás sobre nuestras ideas. Aunque esta acción implique cierto retroceso en la búsqueda de metas determinadas, esto debe servir para reformular nuestros pensamientos, sin que exista la obligación de tener que ofrecer algún tipo de excusas o justificaciones por ello.

Técnica de la aceptación positiva

Cuando los elogios o alabanzas formen parte del debate de ideas, la técnica de la aceptación positiva permitirá recibirlas para hacer de ellas un refuerzo de nuestro pensamiento, pero sin que esto nos distraiga del asunto principal que estaba siendo tratado.

Técnica del aplazamiento asertivo

Una persona que practique la asertividad debe ser capaz de determinar cuándo no es recomendable entablar un debate sobre algún tema determinado. La técnica del aplazamiento asertivo requiere contar con la madurez necesaria para dejar pendiente una discusión, hasta el próximo momento en el que las circunstancias permitan contar con una situación que no vaya a salirse de control.

Técnica de la interrogación

En un ejercicio de autoestima y autodeterminación, cuando existan dudas sobre lo que realmente se quiere, conviene reforzar los objetivos que se persiguen, utilizando la técnica de la interrogación, a través de la cual nos realizamos a nosotros mismos preguntas sobre la situación en la que nos encontramos, con la intención de hallar respuestas propias y cambiar el modo de actuar, dentro de los límites de la asertividad.

Técnica de la pregunta asertiva

En un caso similar al punto anterior, podemos tomar como base las críticas o cuestionamientos de los demás sobre nuestras opiniones, que deben siempre ser acogidas con la mejor intención posible, para realizar interrogantes a los interlocutores que nos permitan reflexionar sobre los propios pensamientos, y determinar si existe algo que debamos cambiar.

Técnica de ignorar

En ocasiones, simplemente no vale la pena entablar una discusión con alguien, cuando nos damos cuenta de que no tiene nada bueno que aportar. Sin embargo, la asertividad nos debe estimular a actuar de manera cortés, escuchando todo lo que el otro desee manifestar, cuando en el fondo simplemente se le está siguiendo la discusión, sin intenciones de continuar con ella cuando este termine.

Consejos para ser más asertivo

Ciertamente, la asertividad no es una cualidad con la que todos cuentan de forma natural. Sin embargo, siempre se puede aprender a ser asertivo, y esto requiere de una alta motivación por parte de sí mismo, comenzando por descartar de entrada todos los pensamientos negativos y adoptar los positivos, especialmente en el caso de defender tus derechos e intereses. Sólo así se podrán generar nuevas emociones altamente satisfactorias.

Dirigirse a los demás de forma clara, directa, y siempre hablando con honestidad, tomando en cuenta que los pensamientos propios corresponden precisamente a lo que pensamos nosotros mismos y no a una verdad universal que, básicamente, no existe cuando se trata de aceptar las ideas de los otros.

Es muy importante también tener en cuenta los objetivos que se han propuesto, y actuar siempre en concordancia para tal fin. Las personas no asertivas constantemente dudan sobre sus intereses y cambian sus metas a menudo. Con esto sólo se logra realizar acciones poco eficaces, con las cuales nunca se sentirán satisfechos.

Las personas asertivas alcanzan a vivir plenamente expresando lo que sienten, logrando un equilibro entre la aceptación de sí mismos y la aceptación de los demás. Esto contribuye a garantizar una convivencia social sana y, principalmente, una vida feliz.

Autor: © PSIGUIDE